20 junio, 2010

El Camino de un tal Santiago

O mejor dicho: el Camino de los Hipócritas.

Cada persona es diferente, que duda cabe. Cada uno de nosotros reúne una serie de características que nos hacen únicos, singulares (aunque no tanto).

Dentro de nuestra individualidad, nos podemos definir, entre otras muchas cosas, como: buenos y malos. Y no quiero hablar sobre el bien y el mal, sobre si existen o no, o sobre eso que dicen de que nadie está capacitado para definir un acto como bueno o malo, porque todo depende de las circunstancias, etc … No, a grandes rasgos: una persona que apalea a otra por ser diferente (bien sea en su color de piel, ideología, sexo o condición social) es mala, sí, para mí, además de otras cosas, eso es ser una persona mala. Del mismo modo, la maldad se ve representada en personas que disfrutan riéndose del prójimo y humillándole. O esos otros que necesitan tener siempre a alguien bajo sus pies, para demostrar así que son más fuertes y dejando clara su supuesta superioridad. Bueno, creo que más o menos dejo claro a lo que me refiero.

Como dije antes, no hablaré sobre el mal (y el bien), si no, como la cualidades que te hacen ser así, cambian, o mejor dicho, se camuflan dependiendo del entorno. Sí, cada ocasión y cada contexto requiere una serie de comportamientos, de acuerdo. Pero hay varios momentos en el que esa adaptación pasa a llamarse Hipocresía; y uno de ellos es el famosísimo peregrinaje del Camino de Santiago (Nota: véase también Navidades).

Aclaro ahora, desde el principio, que nunca he hecho tal peregrinaje (aunque si sumamos las veces que he hecho el camino de casa-facultad-casa, pasando por delante de la catedral, podría sustituir a una etapa como mínimo… ¿no?...)

Sí conozco a varias personas que lo han hecho y he escuchado muchas historietas (más que historias) sobre el paseito que se dan algunos con la mochila a cuestas.

Para conseguir la ansiada y merecidísima Compostelana tienes que alegar motivos religiosos. Pues bien, todos alegan motivos religiosos, ya sean satánicos, agnósticos o diabéticos, la cosa es que te den el papelito donde quede bien claro que has pateado 100 kilómetros sin tener fuego detrás. Hasta aquí correcto, por certificados que no sea. Sobre todo teniendo en cuenta que hoy te piden un certificado para todo: “lengua materna: Alemán, ¿tienes certificado?; experiencia como cocinero durante 6 años, ¿certificado?” Si de adornar currículum se trata, puedes incluir la Compostelana en ese “Otros Datos de Interés”: coche propio y Compostelana enmarcada con paspartú.

A lo que voy, que me pierdo: va a ser cierto eso de que el camino tiene algo mágico, místico y misterioso que consigue que todos los caminantes se conviertan en buenas personas. En el momento en el que te calzas las botas de Decathlon y te pones tu camiseta Quechua, tu lado malvado cae en un profundo letargo. En ese momento pasas a amar al prójimo, respetar la naturaleza y renegar de todo lo material. Crece en ti un sentimiento de solidaridad que más hubiera querido para sí la fallecida Lady Di: compartes el poco agua que te queda, repartes tiritas a diestro y siniestro, la filantropía exuda por cada herida de tus pies, te sientes vivo, realizado y en paz contigo mismo… estremecedor, ¿verdad?

Lo más curioso y decepcionante viene después. Cuando tus heridas van curando, la piel recobrando su color original, y mientras te llenas la boca diciendo que fue una experiencia única y enriquecedora, en ese preciso momento, tu Yo real, tu Yo durmiente, va despertando; vuelves a ser el mismo que eras (bueno o malo). Y lo único nuevo que tienes después de tanto andar es un papel, y unas cuantas fotos, que ya te encargarás de enseñar a cuantas personas puedas, para demostrar, una vez más, que eres mejores que lo demás.

Si tan enriquecedora fue la experiencia, si tan bien te sentiste contigo mismo, ¿Por qué no continuas con la misma actitud todos y cada uno de los días de tu vida? ¿Acaso vale con ser bueno durante unos kilómetros?

Si todas esas cosas buenas te aporta el camino, creo que da igual donde lo empieces, lo importante es que no acabe nunca.

P.D.: hoy me beneficié de un descuento exclusivo para peregrinos en RENFE. No fui yo, fue el vendedor, que le caí en gracia. Así que si os preguntan: hice el camino desde Sarria.

Saludos KlisKlasianos.

13 marzo, 2009

Al olvido

Hace tiempo que me cuesta hablar,
como un miedo a no saber estar
donde los demás me piden que esté,
miedo no se bien a qué...
Y cada día creo un poco más
que la edad nos va haciendo callar,
ya no digo tonterías por decir,
me asusta lo que creen de mí…
Al olvido,
todo cuanto he aprendido,
si ha de hacerme tanto daño
lo que guardo en el cajón,
yo se lo regalo al olvido,
todos y cada momento
que hasta hoy llevaba dentro
no los quiero junto a mí,
se los regalo al olvido.
Creía que hacerse mayor
te otorgaba algo más de control,
por lo menos mi caso no es así,
hay cosas que aun no se decir.
Y me confunde la gente al pasar.
Pánico a encontrarme a alguien
y tenerme que parar a saludar.
No se me ocurre qué decir.
Al olvido,
todo cuanto he aprendido,
si ha de hacerme tanto daño
lo que guardo en el cajón,
yo se lo regalo al olvido,
todos y cada momento
que hasta hoy llevaba dentro
no los quiero junto a mí…
Voy a dejarlos aquí
mientras salgo a pasear,
alguien se los llevará
y así quizás al volver
puede ser que ya no estén aquí...
Y me iré solo por el callejón
escondiéndome de los demás.
Quizás nadie me vea correr…

23 enero, 2009

No hay

...
Pero no soy joven ya; sesenta
años hace que se llevaron mi corazón
para tocar su terrible música más allá
del valle del sol.Miro con sincera envidia a todo aquel que posee
una única alma y no osa exponerse
al viento que sopla más allá de la luna,
a todo aquel que no oye la danza de las hadas.
Si no oyes la danza de las hadas, no
se detendrán para robarte el aliento.
De joven fui un inconsciente. envolvedme pues
en sueños y muerte.

08 mayo, 2007

Felicidades Alonso, lo has conseguido.

Sí, lo has Conseguido, Fernando Alonso. Después de buscarme las vueltas, has conseguido que te dedique 1 hora de mi tiempo; y más importante aun: has conseguido colocarte en el primero puesto; subir a lo más alto del podium de mi lista “Os odio a muerte” (léase “MISANTROPÍA”).

Has conseguido desplazar a mi profesora de pilates, cosa que veía realmente difícil, a un segundo puesto. Y como efecto colateral: darle el bronce a Maria Teresa Campos. ( Tranquila Maritere, pronto recuperarás el lugar que te corresponde...)

Y es que no lo niegues, llevas meses, si no años, detrás de mi. Intentando Amargarme la vida, empujarme a la locura... Pero soy más fuerte que tú, y más inteligente. Descubrí tu malévolo plan hace tiempo. Sí, tu plan de saturarme la cabeza con tu imagen, tu voz, tu Nombre, tu mandíbula...

Porque lo tuyo no puede ser más que un complot, un complot contra mí. Desconozco tus motivos, lo único que se es que me odiaS tanto como yo a ti; y al final, solo podrá quedar uno.

Pero no contaste con un cosa: en tu afán por volverme paranoica, te ganaste el odio de todo un gremio, el de los actores de publicidad. Has dejado sin empleo a miles de personas, quitado el pan a muchos estómagos, y las ilusiones a muchos jóvenes actores... y no es bonito jugar con las Ilusiones de nadie, por muy Alonso que seas.

En los 23 minutos que dura cualquier “consejo publicitario” he visto tu cara más veces que programas presentados por Jesús Vázquez. Anunciando coches, relojes, teléfonos móviles, videoconsolas, cerveza, barritas energéticas...con el pelo largo, con el pelo rapado, con traje, con chándal, vestido de vikingo, corriendo, hablando, flotando, luchando con una máquina, compitiendo con tu propia sombra (a la que por supuesto vences), convertido en dibujo animado... Y con todo esto has conseguido que tu caché haya subido como la espuma; como queda claro en la última campaña de Vodafone (creo), que al no poder pagar por que tu cara bo-ni-ta aparezca en los 40 segundos que dura el aNuncio, ha tenido que conformarse con tu armoniosa y apacible voz de dios de la publicidad.

Por todo ello, los actores te temen, te temen y te odian (te Odio). Y no por la posibilidad de rivalizar contigo en un casting en la pugna por un papel, no. Porque tu no pasas por ningún casting, eres Alonso. Y tampoco por tus grandes dotes interpretativas, de las que simplemente diré que careces... Hasta Concha Velasco teme por su contrato con “Tena lady”.

No pretendo conseguir nada con esto, solo quería hacerte saber que me caes mal, Fernando Alonso, me caes muy mal. Necesitaba descargar mi ira.

Has creado un monstruo, ¿oyes como afilan la guillotina?

P.D.: Te odio para toda la vida

19 enero, 2007

CLASIFICADOS

Chica de 23 años, sin motivaciones, intereses ni personalidad alguna, se ofrece para ser captada por alguna secta (legalizada o no). Con papeles en regla y disponibilidad para viajar por toda Europa.
Carnet de conducir y vehiculo propio (el cual podría ceder en beneficio de mi comunidad).
Valorable (no imprenscindible) orgías de sexo y drogas, y sacrificios humanos.
Abstenerse católicos, El Círculo de Lectores, así como cualquier empresa de telecomunicaciones.
Dejen sus mensajes en el buzón de Klis Klas.

09 enero, 2007

El misterio del hilo musical.

Eran las 7 de la mañana, y como cada día me disponía a comenzar una nueva jornada laboral. Me senté en mi escritorio, encendí mi pc y revisé el correo.
Esa mañana estaba sola, ni el conserje ni el vigilante me acompañaban. Mientras eliminaba el e-mail de turno de winidepú, comenzó a sonar una música: el hilo musical.Todo acontecía según lo previsto; lo mismo cada día.
Pero algo diferente sucedió, de repente, y sin saber porque, la música dejó de escucharse. Y en su lugar, podía oír unas pequeñas voces, pequeños gritos agudos. Miré en todas direcciones, me asomé al pasillo, abrí la puerta de la calle... no vi a nadie. No conseguía adivinar de dónde procedían las voces.Volví a mi silla y me senté, sin darle más importancia al asunto.
De repente, sentí que algo me golpeo la cabeza, un pequeño impacto. Miré al suelo y encontré lo que parecía ser un violín de juguete.Extrañada, miré hacia arriba, pero solo vi la rejilla de ventilación. Seguía inspeccionando el diminuto juguete, cuando otro pequeño artefacto calló, esta vez, sobre mi hombro. Lo recogí del suelo y pude ver que se trataba de una trompeta minúscula.
Movida por la curiosidad, me subí a la silla para observar más de cerca la rejilla; y al acercarme, pude oír las agudas voces de antes,pero esta vez más nítidas. Sentí como un escalofrío recorría mi espalda, el pánico hizo que perdiera el equilibrio y caí al suelo.Ya en el suelo no podía dejar de oír esos terroríficos gritos: ¡Socorro! ¡Ayúdanos! ¡Sácanos de aquí!
Una vez que me recuperé de la caída, volví a subir a la silla. Quité la rejilla y asomé la cabeza. De repente me vi rodeada de pequeños hombrecillos con smoquin. Seres diminutos que se enganchaban a mi pelo. Asustada saqué la cabeza. Volví a mi escritorio y con cuidado separé a esos pequeños hombres de mis cabellos.Los puse sobre la mesa e intenté tranquilizarles. Me pidieron agua y comida. Así que les di un tapón de botella lleno de agua y unas migas de mi bocadillo. Una vez que terminaron de saciar su sed empezaron a explicarme que hacían allí.
Se llamaban Sibil y Kan,y allá arriba, convivían con sus compañeros de orquesta. Cada uno toca un instrumento. Cada mañana, a través de un diminuto fax,les llega la lista de piezas que deben interpretar. Son los encargados de hacer que suene el hilo musical.
"¿Y quién os obliga a estar ahí"?" pregunté.
"Nadie" respondieron los 2 hombrecillos . "Nosotros nacemos y morimos allí. Los mayores no nos dejan salir. Vivimos por y para la orquesta. Pero Sibil y yo nos hemos cansado de vivir de esa manera. Queremos ser libres y vivir fuera de ese conducto. Tienes que ayudarnos a escapar...."
Lo siguiente que recuerdo es despertar sobre mi escritorio con un gran dolor de cabeza. Busqué por todos lados, pero no hallé rastro de Sibil Y Kan. Se los llevaron. La rejilla estaba tirada,junto a mis pies. Me asomé por al conducto del aire pero no había ningún hombrecillo, solamente bolas de pelusa.
"¿Habrá sido todo un sueño? ¿El golpe de la rejilla en mi cabeza habrá hecho que imaginara todo?" pensé.
Y mientras reflexionaba sobre todo lo que había pasado, encontré un violín en el tapón de mi botella...
Y de fondo, como cada día, el hilo musical.

08 enero, 2007

La máquina de las ilusiones.

Aún no había asomado el Sol, cuando un susurro en su oreja la despertaba: "Nuria, cariño, despierta. Hoy es un gran día"
Nuria abrió perezosamente los ojos y miró su reloj con forma de mariposa. La antena más corta apuntaba al número 6 y la más larga avanzaba hacia el 12. Se sentó en su cama, se calzó sus zapatillas con pompones naranjas y abrío su agenda electrónica: 25 de Junio.. En mayúsculas y con cada letra de un color, a cual más llamativo, se podía leer: ¡ MI CUMPLEAÑOS ! Dejó la agenda en su almohada y fue corriendo a la cocina.
Era martes, pero sobre la mesa podía verse el desayuno típico de los domingo: tortitas, bollos de crema, uvas, cacao...Nuria dio un gran mordisco a un bollo, y con la boca aun llena grito: "¡Buenos días mamá!" "¿Sabes que día es hoy?" preguntó con tono burlesco mientras arqueaba las cejas. "Claro que lo se,hija. Hoy es Tu Gran Día. El día de tus ilusiones" Contestó la madre mientras limpiaba los mofletes llenos de crema de su hija. Nuria bajó las cejas "¿Cómo? ¿El día de mis...qué? "Siéntate y termina de desayunar, por el camino te explicaré" Contestó la madre.
"¿El camino!... dónde vamos?" preguntó Nuria "Sshhh, apresuraté y termina. Es una sorpresa." Nuria masticó y tragó a toda prisa, pensando en su sorpesa. Imaginaba miles de cosas: una fiesta sorpresa con todos sus amigos, el parque de atracciones, muchas cajas con lazos, una gran tarta de chocolate...
Volvió a su habitación donde encontró el vestido de terciopelo azul con la chaqueta de ir a ver a los abuelos sobre la cama. Se vistió y fue al tocador a elegir una diadema. Dudaba entre la celeste con ositos polares y la blanca con lazos de encaje. "la de ositos es mi favorita, pero hoy cumplo 13 años, ya soy mayor, debería olvidarme de los ositos" Finalmente se colocó la diadema de lazos.
Bajó las escaleras hasta el recibidor, donde la esperaba su madre. Una vez que comprobó que los zapatos de Nuria estaban limpios, y todas las ventanas cerradas, salieron de casa.
Se montaron en el coche y comenzaron el viaje. "Escucha Nuria, te voy a explicar dónde vamos" Una sonrisa nerviosa apareció en la cara de la niña; una sonrisa que dejaba ver sus blancos dientes y algún hueco que había beneficiado al señor Perez."Hoy es el día de tus ilusiones, cariño. Hoy es el día en que conocerás tus sueños, tus nuevas metas, tus proyectos..tu futuro" La sonrisa de Nuria se cambió por un gesto de sorpresa y confusión. "Verás, al cumplir los 13 años, toda persona debe ir al Bazar de los Sueños. Allí te dan un sobre que contiene una lista de propósitos. Nadie, excepto tú, debe conocer el contenido de esa lista; nadie"
La pequeña Nuria se quedó callada, intentando imaginar como sería aquello. "Tranquila cariño, allí te explicarán todo."
LLegaron a un aparcamiento. Dejaron el coche y se dirijieron a un gran edificio. Era tan alto que Nuria no alcanzaba a contar cuantas plantas tenía. En la entrada, dos policías registraron y cachearon a madre e hija. Entraron en una gran sala, repleta de sillas metalicas y una puerta en cada extremo, una opuesta a la otra. En la de la derecha se podía leer: NUEVOS SUEÑOS, y en la de la izquierda: SUPERVISOR DE SUEÑOS. La madre de NUria cogió un papelito con un número: Nº 000028.
"Bien!" exclamó "hemos sido de las primeras; los primeros sueños suelen ser los mejores."
Se sentaron. Hacía frio; era muy pronto y aun no encendían la calefacción. El marcador luminoso de la puerta de la derecha indicaba: Nº 27.
"Mirame, cariño. Debes escuchar atentamente lo que te digan. Presta mucha atención, es muy importante" Esto no hacía más que aumentar los nervios de Nuria. Por fin, nº28. "Es tu turno Nuria, ve."
Nuria caminó léntamente hacia la puerta. Golpeó con los nudillos un par de veces (como le habían enseñado) y la abrió. Dentro había una mesa redonda de madera. Y al otro lado de la mesa una mujer con una máscara.
"Nombre y fecha de nacimiento" dijo la mujer sin rostro."Nuria Buena Fortuna, 25 de junio de 2010" conestó Nuria con voz firme.
"Muy bien Nuria Buena Fortuna, te explicaré como va esto. Pondrás tu pie descalzo sobre este cristal. A continuación saldrá un papel por esta imnpresora en el cual figuran tus datos y tu lista de ilusiones. Esas serán tus ilusiones a partir de hoy. No deberás pensar en nada más, solo en cómo alcanzar esas ilusiones y tampoco podrás tener otras que no sean las que aparezcan en la lista. Cada dos años tendrás que venir ante el Supervisor de Sueños, para demostrar que, de hecho, luchas por conseguirlos.Todos tus movimientos y pensamientos quedarán registrados en un chip que se te colocará en la planta del pie. Así que debes de tener cuidado para no desear, soñar o anhelar cualquier cosa que no se te haya asignado."
Nuria escuchaba atenta,pero no lograba comprender lo que la extraña mujer le decia.
Nuria desnudó su pie derecho y lo puso sobre el cristal. La maquina impresora empezó a funcionar, y en unos segundos se detuvo. La hoja cayó sobre la mesa de madera.
"Cógela pequeña, es tuya"
Nuria la cogió apresuradamente. La miró de arriba a abajo, la volteó una y otra vez...intentaba buscar la lista, alguna palabra,pero no había nada. La hoja de Nuria estaba en blanco.Nuria no tenía tenía ilusiones. "Se habrá quedado sin tinta" pensó. Y alargó su brazo mostrándole la hoja a la mujer de la mascara.
"Algo va mal" dijo la niña.
"¿Mal? No puede ser, ¿por qué dices eso?" contestó.
"No ha escrito nada,esta en blanco" La mujer puso cara de sorpresa. "vaya vaya, en blanco... Hacía mucho que no salía una de estas. Verás cuando se lo cuente a mis compañeros; se morirán de la envidia..." ... "Nada va mal,querida. Todo va perfectamente. La máquina de las ilusiones nunca se equivoca. Cuando una hoja sale en blanco quiere decir que tienes total libertad para tener las ilusiones que tú desees; y en esta hoja deberas escribirlas. En un plazo de 6 meses deberás volver aquí, con tu lista de ilusiones.Has tenido suerte, Nuria."
Pero la niña no lo veía así. "¿Y si no encuentro ninguna ilusión?" preguntó con miedo.La mascara soltó una gran carcajada. "Eso es imposible, cómo vivirás sin ninguna ilusión? Todos necesitamos de ellas. De ellas depende el resto de tu vida, lo que serás y poseerás en un futuro"
"Solo soy una niña, señora. Mi ilusión es tener una fiesta de cumpleaños, con amigos,tarta y regalos" respondió Nuria.
"Pero niña, debes pensar más allá. Debes crecer; una tarta no es un gran futuro."
"Para mi sí lo es" dijo Nuria haciendo pucheros.
"Ya he perdido mucho tiempo contigo niña. Recuerda: dentro de 6 meses te veo aquí mismo. Y más te vale que traigas una buena lista".Nuria se levantó de la silla, y fue hacia la puerta. Se paró, y sin girarse, preguntó: "Y qué pasará si no hago la lista?"
" Nadie puede vivir sin tener ilusiones. Tienes que luchar por un trabajo, un hogar, un coche...acaso no quieres todo eso? Nadie puede vivir sin todas estas cosas. Si no traes la lista llena en 6 meses...desaparecerás. Serás invisible a los ojos de todos, incluso de tus padres.
Nuria salió del cuarto llorando, y se abrazó a su madre. "Recuerda hija mia, que no puedes contar a nadie lo que pone en la lista, ni siquiera a mí."
Llegaron a casa,y allí les esperaba el padre de Nuria, y junto a él un montón de regalos."Felicidades cariño. Mira cuántos regalos! Abrelos!" dijo él.
"No tengo tiempo papá, tengo cosas que hacer" Y se fue a su escritorio a pensar en nuevas ilusiones, olvidándose de sus regalos, su fiesta, y su tarta...
Día a día pensaba una ilusión nueva, una nueva meta que alcanzar. Y allí, sobre el papel, podía ver todo su futuro: el día de su boda, a sus 4 hijos, su empresa de electrodomésticos... Y al lado de su cama, los regalos de su 13 cumpleaños, sin abrir.

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